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«Yo a la casa de ese viejo cochino no voy», la frase que desnudó los abusos de un cliente sobre un adolescente sanjuanino


«Yo a la casa de ese viejo cochino no voy«. No fue una ni 2 ni 3 veces, fueron varias las que esa frase retumbó entre las paredes de la panadería.

No hubo respuesta de ese chico a las insistentes preguntas de su madre acerca del porqué no quería ir hasta la casa de un vecino a entregarle unos panes.

Unos días después, el vecino apareció de nuevo por la panadería. Compró un par de panes y de nuevo pidió que ese chico de 15 años, hijo de la propietaria, le entregara el pedido en su casa.

Y de nuevo hubo una escena dramática: el adolescente se volvió a negar; «a esa casa no vuelvo nunca más«. De nuevo hubo preguntas de su madre y esta vez una respuesta que la shockeó.

Ese cliente en realidad era un degenerado que aprovechaba cada vez que tenía cerca al chico para acosarlo y manosearlo. Y no solo eso, inclusive llegó besarlo y hasta a desnudarlo para tocarle los genitales.

La mujer denunció al sujeto y terminó preso. Meses después, las pruebas en su contra fueron tales que se vio acorralado y obligado a aceptar su culpabilidad durante un juicio abreviado.

Y se hizo justicia, a medias: un juez de Garantías condenó al degenerado a 3 años de prisión en suspenso y reglas de conducta. Es decir, no irá detenido, a menos que en ese lapso cometa cualquier otro delito.

Fuentes judiciales informaron que el condenado se llama Raúl Pérez y el juez Ramón Alberto Caballero definió esa pena en suspenso por el delito de abuso sexual simple reiterado en perjuicio de ese chico.

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El drama de ese adolescente vio la luz el pasado 23 de junio, cuando acompañado por su madre radicaron la denuncia en la UFI ANIVI.

Unos días antes, más precisamente el 15 de junio, Pérez fue a la panadería que tiene esa mujer con su pareja e hizo una compra.

Expresamente, el degenerado le pidió a la panadera que el pedido se lo llevara su hijo y se retiró. En ese momento fue cuando el chico le dijo a su madre que no pensaba ir a la vivienda de ese sujeto, según fuentes judiciales.

El 22 de junio, Pérez volvió a ese comercio y compró 2 panes. De nuevo, el cliente fue muy explícito: que el pedido se lo llevara ese adolescente. Y de nuevo ese chico se negó.

Allí fue cuando sus padres lo interrogaron hasta que el adolescente se quebró y les confesó que Pérez lo acorralaba cada vez que iba a su casa y lo manoseaba, informaron fuentes del caso.

Tras la denuncia, el delincuente sexual fue detenido e investigado. Esa investigación encarada por el fiscal Duilio Ejarque y su equipo de ayudantes fue contundente.

Fuentes judiciales expresaron que el Ministerio Público Fiscal estableció que en mayo, Pérez comenzó con sus ataques sistemáticos.

Una noche, el chico llegó con una amiga a la vivienda del degenerado y lo encontró comiendo un asado con unos amigos en el fondo de la propiedad.

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Hasta allí no había pasado nada. Pero cuando el chico se retiraba de la casa, Pérez lo interceptó y le tocó los genitales por encima de la ropa.

En otra ocasión, ocurrida poco tiempo después, la víctima estaba en el domicilio de su amiga cuando llegó Pérez. Por miedo, el chico se acostó en una cama y se hizo el dormido.

El depravado llegó hasta donde estaba el menor, cerró la puerta del dormitorio y le dijo «¿cómo anda eso?«, mientras le tocaba el pene, precisaron fuentes del caso.

Un domingo de mayo, el ahora condenado volvió a atacar al chico. Esta vez fue durante un asado que Pérez organizó en su casa y que tuvo como invitado a la víctima y a su amiga.

Las fuentes del caso explicaron que este ataque fue el que terminó por traumar al adolescente: ese mediodía, el dueño de casa fue hasta una habitación y llamó al menor.

El chico fue y en esa pieza fue donde volvió a ser abusado. Según fuentes judiciales, Pérez le bajó el pantalón y el calzoncillo y le tocó los genitales. También lo besó de prepo en la boca.

Encima le advirtió que no le contara nada a nadie, que quedaba entre los dos y luego salieron del cuarto. Sin embargo, el chico terminó por confesar todo y eso terminó en una condena.





Fuente: https://telesoldiario.com/

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